La carrera por comandar los destinos de la provincia más poblada y económicamente relevante del país ya está en marcha, aunque falten casi dos años para que los votantes bonaerenses emitan su veredicto. Lo que emerge del tablero político es un escenario de complejidad inédita: mientras los espacios opositores perfilan sus candidaturas con relativa claridad, la coalición gobernante se debate en una fragmentación que refleja las tensiones históricas del peronismo. Esta multiplicación de aspirantes no es un dato menor. En los últimos treinta años, la provincia de Buenos Aires ha sido el termómetro de la política nacional, y quien logre gobernarla desde 2027 dispondrá de recursos, poder territorial y visibilidad de dimensiones formidables para proyecciones ulteriores.

La batalla interna del peronismo: cuatro proyectos en pugna

El mapa del justicialismo bonaerense presenta una fragmentación que responde a lealtades personales, diferencias estratégicas y reacomodamientos de poder que vienen gestándose desde hace años. En primer término, está el sector alineado con Axel Kicillof, el actual mandatario provincial. Su estructura política, identificada como Movimiento Derecho al Futuro, presenta un trío de candidatos potenciales: Jorge Ferraresi, quien fuera intendente de Avellaneda y acumula experiencia de gestión importante; Gabriel Katopodis, ministro provincial de Infraestructura que ha estado visible en la administración; y Julio Alak, jefe comunal de La Plata que representa la continuidad en la capital provincial. Este primer sector mantiene la lógica de que el sucesor de Kicillof debe emerger desde su propia órbita.

Por su parte, la corriente identificada con Cristina Kirchner apunta sus fichas en Mayra Mendoza, diputada provincial y exintendenta de Quilmes que goza de cercanía estrecha con la expresidenta. Según relevamientos internos del camporismo, Mendoza no se circunscribe a su zona de origen sino que realiza actividades de "caminata" territorial más amplia, señal inequívoca de que su construcción política busca escala provincial. Los dirigentes más cercanos al kirchnerismo aseguran que la diputada se mueve dentro de "un proyecto general" que trasciende los límites comunales tradicionales. En esta misma ala se menciona a Leonardo Nardini, intendente de Malvinas Argentinas que mantiene vínculos consolidados con sectores cristinistas del territorio bonaerense.

El sector que responde a Sergio Massa, el exministro de Economía cuyos espacios quedaron debilitados tras su derrota presidencial de 2023, cuenta con Juan Andreotti como figura prominente. Actual intendente de San Fernando, Andreotti enfrenta una restricción legal fundamental: la ley que vigente limita a dos períodos consecutivos en el cargo municipal. Salvo que se modifique esa normativa —algo que el Frente Renovador rechaza—, buscaría la gobernación como salida a su imposibilidad de reelección local. Esta situación lo coloca en una posición peculiar dentro de la competencia interna peronista.

Finalmente, existe una constelación de intendentes que se identifica con el peronismo federal y la denominada Liga de Intendentes. Federico De Achával, jefe comunal de Pilar, y Victoria Tolosa Paz, diputada provincial, son los nombres más resonantes de este sector que pretende que un intendente acceda a la gobernación. Este espacio ha adoptado una estrategia de equilibrio entre cristinistas y kicillofistas, sin comprometerse de manera definitiva con ninguno. La Liga reúne a más de una decena de jefes comunales de localidades diversas —desde Lomas de Zamora hasta Bahía Blanca—, lo que le otorga una base territorial significativa. Entre sus integrantes figura Mariel Fernández, de Moreno, perteneciente al Movimiento Evita, quien también es mencionada como posible candidata a gobernadora. Paralelamente, Víctor Santa María, empresario de medios y líder sindical, encabeza una rama peronista adicional, mientras que Santiago Cúneo, periodista recientemente incorporado a la estructura del PJ bonaerense, aspira a competir en una PASO interna para lograr candidaturas a gobernador.

La oposición consolida sus apuestas con menos dispersión

Lejos de la fragmentación peronista, la alianza conformada por La Libertad Avanza y PRO muestra un panorama más ordenado, aunque no exento de tensiones. El escenario preferente apunta hacia Diego Santilli, actual jefe de Gabinete provincial, como candidato a gobernador. Sin embargo, no está completamente cerrada la puerta a Sebastián Pareja, diputado nacional y titular de La Libertad Avanza en la provincia, a quien sus allegados llaman significativamente "el Colorado". La existencia de esta alternativa sugiere que las negociaciones entre ambos espacios aliados aún contienen márgenes de maniobra y que Santilli no tiene su candidatura del todo blindada, a pesar de las señales favorables que recibe.

Dentro de PRO, existe un tercer actor que no se resigna a una posición secundaria: Pablo Petrecca, senador provincial y vicepresidente del partido en Buenos Aires, así como exintendente de Junín. Según su entorno, Petrecca realiza recorridas activas por el territorio, lo que evidencia una intención seria de competir por la nominación. La presencia de estos tres nombres sugiere que, aunque hay mayor definición que en el peronismo, el acuerdo entre La Libertad Avanza y PRO aún requiere de ajustes y que la cuestión está más resuelta en términos de coalición que en términos de candidaturas individuales.

El radicalismo busca recuperar protagonismo con candidato propio

La Unión Cívica Radical bonaerense transita un momento de reposicionamiento. Tras años de acompañar candidaturas de otros espacios sin resultados electorales positivos, existe una determinación clara de lanzar candidato propio a gobernador. Franco Flexas, intendente de General Viamonte desde 2015, ya ha confirmado públicamente su intención de competir por la candidatura radical. Como Andreotti, Flexas enfrenta la restricción de la limitación de mandatos, lo que lo impulsa a buscar una salida política de mayor nivel. Otra figura radiical mencionada es Pablo Juliano, diputado nacional, quien también sería evaluado en los circuitos internos del partido.

La estructura partidaria radical cuenta con 27 intendencias en toda la provincia, lo que representa un capital político considerable. Dirigentes del radicalismo bonaerense subrayan que existen múltiples opciones de nombres con trayectoria administrativa y que la dirigencia juvenil y universitaria del partido también ofrece alternativas para construir candidaturas competitivas. Sin embargo, persiste una visión crítica entre algunos sectores radicales que recuerdan, con tono de reproche, que en los comicios anteriores el partido optó por acompañar dos precandidatos de PRO sin obtener victoria electoral, lo que refuerza la determinación de ensayar un camino propio. La condición de "tabú" que algunos dirigentes atribuyen a la cuestión del candidato a gobernador en el radicalismo refleja tensiones profundas sobre la identidad partidaria y la estrategia electoral.

La izquierda en construcción permanente, sin definiciones inmediatas

Los diferentes espacios que conforman la izquierda bonaerense se preparan para actividades políticas de corto plazo, pero sus definiciones sobre candidatos a gobernador permanecen en estado exploratorio o francamente postergadas. El Partido de los Trabajadores Socialistas maneja un elenco de posibles candidatos que incluye al diputado Nicolás del Caño, la dirigente platense Luana Simioni, la exdiputada provincial Laura Cano, la exconcejala de La Matanza Natalia Hernández, la exdiputada nacional Nathalia González Seligra, y el diputado provincial Christian Castillo. Desde el Partido Obrero se menciona a la diputada Romina del Plá, mientras que en Izquierda Socialista se evoca el antecedente de Rubén "Pollo" Sobrero, quien fue la apuesta electoral previa de ese espacio.

El Movimiento de los Trabajadores Socialistas, que tiene entre sus referencias al exlegislador porteño Alejandro Bodart, considera que la cuestión de candidaturas es "lejana" temporalmente, aunque expresa determinación de "dar batalla" electoral. Nuevos MAS, encabezado por Manuela Castañeira, considera "muy prematura" la discusión. Política Obrera, de Jorge Altamira y Marcelo Ramal, ha adelantado que definirá sus postulantes en una conferencia electoral prevista para noviembre, teniendo como aspirante tentativo a Pablo Busch, quien fue candidato a senador bonaerense en la primera sección electoral en los comicios de 2025. Todos estos espacios han manifestado su intención de realizar una "Marcha de la Bronca" contra el gobierno nacional el 19 de septiembre, lo que indica que la prioridad inmediata es la confrontación con la gestión de Javier Milei antes que la estructuración de candidaturas propias.

Las emergencias libertarias: fragmentación y búsqueda de identidad

Los espacios que en origen estuvieron alineados con el proyecto libertario nacional muestran signos de fragmentación y redefinición en el territorio bonaerense. Unión y Libertad, liderada por el senador bonaerense Carlos Kikuchi, se define a sí misma como estando "en pleno año de armado" pero explícitamente sin candidato a gobernador definido. Este posicionamiento sugiere una etapa de construcción territorial sin proyecciones inmediatas hacia la gobernación provincial. Por su parte, Nuevos Aires, bloque legislativo bonaerense surgido de las mismas boletas libertarias de 2023, mantiene una postura de alejamiento respecto de La Libertad Avanza nacional, aunque tampoco tiene definido su candidato a gobernador. Hace pocos días, esta bancada se mostró públicamente con Guillermo Britos, intendente vecinalista de Chivilcoy, quien ha recibido recientemente visitas de alto perfil, incluyendo la de la vicepresidenta Victoria Villarruel. Como otros jefes comunales, Britos enfrenta la imposibilidad de reelección con la normativa vigente, lo que lo coloca en una posición similar a la de varios postulantes identificados con otras fuerzas políticas.

Implicancias y proyecciones del escenario electoral que se configura

La complejidad del mapa político bonaerense de cara a 2027 anticipa una contienda electoral de múltiples variables. La fragmentación peronista podría traducirse en un debilitamiento de la fuerza gobernante actual si no logra una unificación sobre un candidato único, especialmente considerando que históricos enfrentamientos internos del peronismo bonaerense han generado lesiones difíciles de cicatrizar. La presencia de cuatro proyectos claramente diferenciados —kicillofismo, cristinismo, massismo, e intendentismo federal— sugiere escenarios donde la PASO interna podría resultar tan competitiva como la elección general, consumiendo recursos y generando desgastes adicionales. Por el contrario, la mayor cohesión de la oposición de centroderecha, aunque presente tensiones, le otorga ventajas en términos de proyección y mensaje unificado. La apuesta radical por un candidato propio introduce una variable de impredecibilidad, ya que podría fragmentar el voto opositor o canalizar en forma alternativa el descontento electoral. Finalmente, la indefinición en los espacios de izquierda y en los sectores libertarios emergentes refleja la volatilidad de las coaliciones políticas contemporáneas y la dificultad de estructurar ofertas políticas duraderas fuera de las matrices tradicionales. La provincia de Buenos Aires seguirá siendo, como en décadas anteriores, el epicentro donde se ensayan y definen las tendencias que luego se proyectan al resto del país.