El movimiento de un economista hacia la candidatura presidencial

La carrera presidencial argentina de 2027 comienza a tomar formas concretas, y uno de los protagonistas de este movimiento es Hernán Lacunza, quien durante la administración de Mauricio Macri ocupó el cargo de ministro de Economía. Tras meses de señales y comunicaciones privadas, el economista ha decidido materializar su aspiración mediante una estrategia territorial que lo llevó inicialmente a Mendoza, provincia elegida como primer escenario de lo que promete ser un recorrido nacional extenso. Esta decisión de movimiento político resulta relevante porque marca el surgimiento de un actor que pretende ocupar un espacio intermedio en un tablero político históricamente bipolar, y porque moviliza referencias significativas del macrismo hacia una propuesta que se plantea como independiente del actual gobierno.

El acto de estar presente en territorio mendocino no fue casual ni improvisado. Lacunza llegó acompañado de interlocutores locales de peso: Esteban Allasino, intendente de Luján de Cuyo, y Gabriel Pradines, quien encabeza la estructura de Pro en la provincia. Su principal encuentro fue con el gobernador Alfredo Cornejo, figura que ha mantenido una trayectoria política vinculada al macrismo y que representa un referente del radicalismo más cercano a los espacios liberales. Este encuentro cobra importancia no simplemente por el hecho de que ambos coincidieron en un mismo territorio, sino porque refleja un reconocimiento tácito de que las candidaturas presidenciales requieren de andamiajes gobernadores y referencias institucionales territoriales sólidas.

La construcción de un espacio de centro frente a la polarización

Lacunza ha identificado lo que considera una oportunidad política: la existencia de una ciudadanía potencialmente agotada por los enfrentamientos permanentes entre bloques antagónicos. Su propuesta explícita es presentarse como representante de lo que denomina una "alternativa de centro", un posicionamiento que busca diferenciarse tanto del gobierno de Javier Milei como de los espacios opositores tradicionales. Durante su recorrida mendocina, el economista no solo se reunió con dirigentes políticos, sino que estableció contactos con empresarios, productores y referentes de distintos sectores económicos, actividad que reveló su propósito de construir un diagnóstico sobre las realidades regionales y sus demandas específicas.

En cuanto a su posicionamiento respecto de la gestión económica actual, Lacunza reconoce ciertos logros pero establece críticas significativas. Admite que la inflación anual descendió desde cifras cercanas al 200% hasta aproximadamente el 30%, un dato que objetivamente refleja una reducción notable. Sin embargo, sostiene que esta cifra sigue siendo seis veces superior a los estándares internacionales y, más relevante para su narrativa política, cuestiona que la estabilización de precios no se haya trasladado en mejoras sustantivas para la mayoría de la población. Señala explícitamente que la inversión, el empleo y los salarios "siguen sin recuperarse", utilizando una frase coloquial potente para sintetizar su argumento: "El carrito del supermercado es más predecible, pero el bolsillo está más flaco". Esta formulación busca capturar una sensación que probablemente resuena entre sectores amplios: la de una estabilización macroeconómica que coexiste con dificultades persistentes en la capacidad adquisitiva.

Respecto de Alfredo Cornejo específicamente, Lacunza evitó hacer afirmaciones directas sobre el posicionamiento del gobernador mendocino ante su eventual candidatura. Esto constituye una estrategia comunicacional deliberada: reconocer afinidad ideológica —señalando que ambos compartieron espacios públicos en administraciones anteriores— sin buscar imponer un respaldo prematuro que pudiera afectar la autonomía política del referente provincial. Esta cautelosa aproximación sugiere que Lacunza comprende que la construcción de una alternativa presidencial requiere de articulaciones complejas en las que múltiples gobernadores y líderes territoriales puedan confluir sin perder su independencia decisoria.

Las bases políticas de una ambición presidencial

Uno de los elementos más reveladores de su narrativa es la insistencia en que su candidatura cuenta con respaldos específicos. Lacunza sostiene que conversó directamente con Mauricio Macri, expresidente y referente histórico del macrismo, quien habría respondido a su consulta con palabras que el economista interpreta como un aval: "Su respuesta fue que avanzara, que hacía falta una nueva posición y que él me iba a respaldar". También menciona diálogos con la exgobernadora bonaerense María Eugenia Vidal y con "una decena de referentes" adicionales, estructura que pretende demostrar que no se trata de una iniciativa individual sino de una convergencia de actores políticos. Esta estrategia de legitimación múltiple es importante porque da respuesta a una crítica potencial: la de que su candidatura carece de sustento institucional dentro del PRO.

Sin embargo, Lacunza fue explícito en aclarar que al momento de confirmar públicamente su intención de competir como precandidato presidencial, hace apenas unos meses, reconoció que no contaba aún con un aval formalmente partidario. Esto mantiene una tensión interesante: su aspiración se presenta como respaldada por figuras significativas del macrismo, pero no como una candidatura oficialmente lanzada por la estructura partidaria. Esta posición refleja el estado actual del PRO, donde existen múltiples corrientes y donde la definición sobre si presentará un candidato unificado o permitirá competencias internas aún no se ha cerrado. La propuesta de Lacunza apunta, según sus propias palabras, a que Pro "presente una opción independiente del gobierno de Javier Milei", a pesar de que ambos espacios comparten afinidades en materia de política económica.

Lacunza ha identificado las diferencias con el gobierno oficialista en terrenos que considera relevantes: los aspectos institucionales y políticos. Sostiene que es precisamente en estas dimensiones donde el gobierno "más flaquea", argumento que busca diferenciarlo de una crítica puramente económica o ideológica. Propone explícitamente la consolidación de un frente que incluya gobernadores, postura que converge con la sostenida por el dirigente radical Ernesto Sanz, otro político que ha expresado interés en estructurar ofertas que trasciendan las divisiones tradicionales. Esta articulación gobernadores-líderes de centro constituye potencialmente el eje sobre el cual Lacunza pretende construir su plataforma, una estrategia que historicamente ha mostrado cierta capacidad de resonancia en Argentina.

El diagnóstico sobre el estado político nacional

La perspectiva de Lacunza sobre el cuadro político general critica la polarización existente como un fenómeno que "solo favorece a los dirigentes que habitan en los polos, no a la gente". Esta crítica a la bipolaridad no es enteramente original en el discurso político argentino, pero su formulación actualiza un argumento clásico: la existencia de una ciudadanía que ha desarrollado fatiga respecto de los enfrentamientos permanentes. Utiliza una comparación deportiva para ilustrar su punto: "No es todo Boca o River, hay espacio para otras propuestas", sugiriendo que la reducción del debate político a dos opciones confrontacionales empobrece el espectro de alternativas disponibles para el electorado. Su afirmación de que "La gente se ha cansado de los gritos" busca conectar con una sensibilidad que potencialmente existe entre sectores que se sienten alienados por la intensidad y la dureza del conflictividad político contemporáneo.

El economista recurre a un argumento de alcance general sobre el desarrollo: "Los países que progresan son los que se mueven en una agenda de centro". Esta proposición, aunque discutible desde diversas perspectivas académicas y políticas, refleja una concepción sobre la construcción de consensos amplios como requisito para el crecimiento económico y la estabilidad institucional. Lacunza parece estar apostando a que existe un electorado significativo que se identifica con una propuesta que se presenta como pragmática, institucionalista y orientada al crecimiento, diferenciada tanto del populismo como del conflictivismo político permanente.

Implicancias y proyecciones de esta iniciativa política

La estrategia de Lacunza genera varios interrogantes sobre el panorama político que se conforma para 2027. Por un lado, su movimiento refleja que dentro del macrismo y los espacios liberales argentinos persiste la percepción de que existen cuotas electorales disponibles para candidaturas que se posicionen en espacios intermedios. Por otro, su énfasis en la construcción de una oferta gobernadores sugiere que ciertos líderes territoriales contemplan la posibilidad de estructurar una alternativa que no sea meramente reactiva sino proactiva. La pregunta abierta es si una propuesta de estas características logra convertirse en una oferta electoral viable o si queda confinada a sectores minoritarios ya políticamente identificados con el macrismo. Los antecedentes históricos muestran que los intentos de construcción de espacios de centro en Argentina han enfrentado dificultades para mantener cohesión y para competir electoralmente contra ofertas que movilizan identificaciones más fuertes. Sin embargo, el contexto actual, con una ciudadanía expresando insatisfacción con diversas gestiones, podría ofrecer condiciones distintas para una propuesta que se presente como diferenciada tanto del oficialismo como de la oposición tradicional. La próxima etapa de esta iniciativa dependerá de si Lacunza y sus aliados logran construir un andamiaje institucional y territorial sólido, y de cómo evolucionan las variables macroeconómicas y de satisfacción ciudadana entre ahora y el momento de la competencia electoral.