La llegada de Mauricio Macri a Mendoza marca un punto de inflexión en la estrategia territorial del Pro. El partido amarillo busca reconstituirse como fuerza relevante en el interior argentino, aprovechando un contexto de turbulencias dentro del Gobierno nacional y reposicionando figuras que habían quedado en segundo plano. La visita del expresidente no fue casual: ocurre en un momento donde las tensiones internas de La Libertad Avanza se agudizan, donde los reclamos económicos y políticos crecen, y donde la coalición opositora comienza a evaluar nuevas configuraciones para los próximos comicios generales.
Un operativo de reactivación territorial
La incursión mendocina de Macri se materializó a través del encuentro regional "Próximo paso", desarrollado en el Hotel Hilton de Guaymallén, departamento que concentra la mayor población provincial. El evento congregó a la militancia del Pro proveniente de cinco provincias de Cuyo: Mendoza, San Juan, San Luis, La Rioja y Catamarca. La jornada se estructuró en tres segmentos temáticos donde se debatió sobre Estado moderno y eficiente, política partidaria interna, y cuestiones de liderazgo. No fue un acto menor: la participación de Macri como cierre de la jornada le otorgó peso político a una región que el macrismo considera estratégica para cualquier eventual reorganización de fuerzas antes de 2027.
Lo significativo radica no solo en la concurrencia, sino en los acompañantes que Macri llevó consigo. Gabriela Michetti, quien fuera vicepresidenta durante la gestión Macri y había permanecido alejada de los escenarios públicos en los últimos tiempos, reapareció en sociedad. Su presencia genera lecturas múltiples: algunos ven en ello un mensaje de reunificación del sector amarillo; otros, una renovación de cuadros que busca diversificar la oferta política de cara a futuras contiendas. Michetti expresó sentirse "feliz" por reencontrarse con militantes y dirigentes, enfatizando que durante su gestión anterior no fueron "tibios", sino que trabajaron "con garra y profesionalismo" pese a haber comenzado "menos 40"—en referencia a la herencia económica que recibieron.
Equilibrios incómodos con el radicalismo local
El encuentro privado entre Macri y Alfredo Cornejo, gobernador radical mendocino, se llevó a cabo en la residencia oficial de La Puntilla, Luján de Cuyo. Este almuerzo representó un ejercicio de diplomacia política delicada: Cornejo es actualmente uno de los principales aliados del presidente Javier Milei, pero también es integrante de una coalición —Juntos por el Cambio— que el Pro busca revitalizar. La situación genera una encrucijada: si Cornejo se acerca demasiado a Macri, puede generar fricciones con el Gobierno nacional; si mantiene distancia, pierde oportunidades de coordinación con una fuerza política que podría ser relevante en 2027.
En este contexto, múltiples actores políticos mendocinos se preparan para una competencia electoral que promete ser intensa. Esteban Allasino, intendente de Godoy Cruz y principal referente amarillo en la provincia, comienza a sonar como potencial candidato a la gobernación, aunque también contempla la posibilidad de buscar su reelección municipal. En la vereda radical, la situación es más compleja: los ministros de Cornejo no generan tracción en las encuestas; Ulpiano Suarez, intendente capitalino, presiona con fuerza; y Luis Petri, exradical hoy diputado nacional de La Libertad Avanza, corre con ventaja entre los aspirantes. La combinación de estos factores sugiere que la provincia vivirá una interna electoral particularmente caldeada, posiblemente con una PASO competitiva donde se enfrentarán candidatos que provienen de tradiciones políticas distintas.
Mensajes cifrados y negociaciones de fondo
Durante su alocución en el evento de Guaymallén, Macri efectuó un repaso histórico de su gestión presidencial (2015-2019), contrastándola con el período subsiguiente bajo Alberto Fernández. Luego, resituó su relato en el presente, expresando que si bien el cambio "arrancó de vuelta" en 2023 con la llegada de Milei, aún "está lejos de estar blindado". Esta caracterización permite múltiples interpretaciones: sugiere que el cambio iniciado por su administración fue interrumpido; que requiere protección contra futuros retrocesos; y que el Pro tiene un rol que jugar en esa tarea. Cuando Macri afirmó que "a veces los enemigos están afuera, pero también adentro", la frase resonó como crítica implícita a la gestión actual sin romper públicamente con ella.
Respecto a sus propias ambiciones presidenciales, Macri fue categórico: descartó por ahora una candidatura a la Casa Rosada. Sin embargo, el descargo merece análisis: dijo estar "lejos" de una postulación, no que nunca fuera a aspirar. La redacción deja abierta la puerta a cambios de posición conforme la coyuntura evolucione. Además, afirmó estar "aquí para trabajar por el futuro del país, no para una cuestión personal o proyecto político", lo cual contrasta interesantemente con el operativo de reactivación que protagonizó: si la intención no fuera política, ¿por qué visitar provincias, reagrupar militantes, traer de vuelta figuras desplazadas? Esta aparente contradicción sugiere una estrategia de acumulación de capital político que se presenta como desinteresada pero que, en los hechos, funciona como un proceso de reconstrucción de poder.
Figuras que retornan y puertas que se abren
La presencia de Fernando de Andreis, diputado nacional que acompañó a Macri en la gira mendocina, introdujo otra variable interesante. De Andreis lanzó críticas contundentes contra funcionarios del Gobierno nacional, especialmente contra el ministro de Economía Luis Caputo, instándolos a "dejar de chuparle las medias al presidente". Estas palabras revelan tensiones internas dentro de La Libertad Avanza que van más allá de diferencias ideológicas menores: cuestionan directamente el desempeño administrativo. Simultáneamente, de Andreis abrió una puerta inesperada hacia Patricia Bullrich, ex titular del Pro que había protagonizado rupturas y tensiones con el sector macrista. Describió a Bullrich como "una figura muy importante" con "buena valoración", diferenciándose así de declaraciones suyas de semanas atrás donde cerraba toda posibilidad de acercamiento. Este giro sugiere que dentro del macrismo existe un cálculo estratégico: Bullrich dispone de capital político y capacidad de movilización que podría serle útil al Pro en una eventual reorganización del espacio político de centroderecha.
Macri también sostuvo encuentros privados con Ulpiano Suarez, generando especulaciones sobre posibles coincidencias en materia de gestión. Estas reuniones bilaterales, discretas pero comunicadas a través de filtraciones selectivas, funcionan como señales políticas dirigidas a diferentes audiencias. A Suarez le comunican que existe apertura; a Cornejo, que el Pro no depende enteramente de la alianza radical-libertaria; a la militancia amarilla, que su líder es un interlocutor relevante en el territorio.
El futuro de Juntos por el Cambio bajo incertidumbre
Observadores políticos locales interpretan el desembarque de Macri como un "globo de ensayo" para un posible rearmado de Juntos por el Cambio. Esta lectura tiene sustento en varios elementos: el acercamiento deliberado entre figuras amarillas y radicales en Mendoza; la búsqueda de equilibrio con Milei sin renunciar a autonomía propia; y la intención manifiesta del Pro de no perder protagonismo dentro de un armado que históricamente lo ha contenido. En círculos de la dirigencia mendocina, se comenta que "el siguiente paso que plantea Macri es inteligente: no es cambio frente a Milei, sino la etapa necesaria después del orden macro, de desarrollo y crecimiento equilibrado". Esta caracterización revela cómo el Pro busca diferenciarse: no como ruptura con el Gobierno actual, sino como complemento o continuidad de mayor sofisticación.
La reactivación amarilla en el interior no es un fenómeno aislado. Macri ha recorrido diversas provincias y mantenido encuentros con gobernadores de distintos signos políticos, lo que sugiere una estrategia de expansión territorial sistemática. Entre tanto, el "operativo clamor" alrededor de una eventual candidatura presidencial de Macri se intensifica entre sus bases y dirigentes más jóvenes, aunque el propio expresidente insiste en que falta tiempo para definiciones. Los diputados nacionales Martín Yeza y Fernando de Andreis son algunos de los impulsores vocales de esta posibilidad, reconociendo simultáneamente que estamos aún en una fase preliminar.
No estuvieron presentes en el acto algunos referentes amarillos mendocinos. Omar De Marchi, hoy funcionario de Milei en Aerolíneas Argentinas, y Hebe Casado, vicegobernadora quien se desafilió del Pro el año anterior por conflictos internos, brillaron por su ausencia. Estas omisiones también comunican: De Marchi priorizó su lealtad al Gobierno nacional sobre actos partidarios amarillos; Casado mantiene su distancia tras una ruptura que no parece haber cicatrizado. Ambas ausencias subrayan las grietas que persisten dentro del Pro mendocino.
Las implicancias de esta reactivación se desplegarán en múltiples direcciones según cómo evolucione la situación nacional e internacional. Si la gestión Milei logra estabilizar la economía y consolida mejoras en indicadores macroeconómicos, es posible que Juntos por el Cambio busque asumir parte del crédito político y fortalecer una coalición amplia de centroderecha. En ese escenario, el Pro podría posicionarse como garante de continuidad con experiencia de gestión. Inversamente, si los problemas económicos persisten o se agudizan, el espacio opositor podría reconfigurarse de forma más confrontacional, buscando diferenciarse del Gobierno. Macri y su estructura podría entonces colocarse como alternativa a Milei proveniente del mismo sector ideológico, atrayendo votantes desencantados pero reacios al populismo. Hay también una tercera posibilidad: que Juntos por el Cambio se fragmentmente aún más, con el Pro compitiendo por separado o con alianzas variables según territorios. Lo cierto es que el proceso que Macri inició en Mendoza hacia 2027 aún está lejos de definirse, y su viaje a la tierra del vino y el sol fue apenas el primer movimiento de una partida que recién comienza a jugarse.



