A tres semanas del inicio de un torneo internacional de selecciones, Claudio "Chiqui" Tapia, máxima autoridad de la Asociación del Fútbol Argentino, protagonizó un encuentro con seis intendentes del peronismo bonaerense para impulsar la instalación de pantallas gigantes en los municipios. El acto, que buscaba proyectar una imagen de articulación institucional y respaldo político, se desarrolló en momentos en que el dirigente enfrenta indagatorias judiciales por presuntas irregularidades en la administración de fondos de la entidad que preside. La iniciativa, anunciada como una continuación de estrategias implementadas con ocasión del Mundial de Qatar hace dos años, revela tanto la capacidad de Tapia para mantener líneas de comunicación con actores del territorio como los mecanismos mediante los cuales procura neutralizar la presión que genera la investigación judicial que lo afecta.
La red que sostiene al titular de la AFA
La convocatoria reunió a los intendentes Federico Otermin (Lomas de Zamora), Eva Mieri (Quilmes), Lucas Ghi (Morón), Marisa Fassi (Cañuelas), Mariano Cascallares (Almirante Brown) y Nicolás Mantegazza (San Vicente). El encuentro no fue casual ni estuvo ajeno a dinámicas más complejas que trascienden el mero interés deportivo. Desde la coordinación estatal que Tapia dirige —la CEAMSE, organismo responsable de la gestión de residuos en el área metropolitana— se comunicó con bombos y platillos que los municipios que quisieran instalar pantallas o armar espacios de reunión pública sin costo tendrían respaldo de la AFA. El mensaje político era evidente: el presidente de la entidad rectora del fútbol no estaba aislado, sino rodeado de poder territorial, de intendentes dispuestos a fotografiarse junto a él en tiempos adversos.
Esta no fue la primera ocasión en que Tapia utilizó encuentros con jefes comunales para exhibir respaldo político. Meses atrás, cuando las denuncias sobre presuntos manejos cuestionables de recursos de la AFA generaban ruido mediático, recibió al intendente Gastón Granados (Ezeiza) —apodado "Gato" en círculos cercanos— y a Mantegazza. Esos encuentros, cuidadosamente registrados fotográficamente, servían para demostrar que pese a las acusaciones, Tapia conservaba vínculos sólidos en el territorio y contaba con el apoyo de figuras relevantes del peronismo provincial. En un contexto donde la legitimidad institucional se erosiona bajo el peso de investigaciones, las imágenes de estos encuentros operan como un activo político considerable.
Los hilos invisibles de una estructura de poder
Las conexiones entre Tapia y estos intendentes trascienden lo circunstancial. Granados y Mantegazza mantienen vínculos tanto con la AFA como con la CEAMSE, el organismo de disposición de residuos que el titular de la entidad futbolística preside desde 2024 por designación del gobernador Axel Kicillof. Esa posición en CEAMSE no le llegó a Tapia al azar: fue colocado ahí luego de que el jefe de gobierno porteño, Jorge Macri, lo desplazara de la vicepresidencia del mismo organismo en representación de la Ciudad de Buenos Aires. Su arribo a esa estructura databa de 2015, producto de un acuerdo político que habían tejido Horacio Rodríguez Larreta, Diego Santilli e Hugo Moyano, sindicialista de cuyo círculo Tapia es yerno. Desde entonces, Tapia es empleado de planta permanente en CEAMSE, lo que le garantiza ingresos estables y una base institucional sólida independientemente de lo que ocurra en la AFA.
En el territorio de Granados está emplazado el predio "Lionel Andrés Messi", centro de entrenamiento de los seleccionados nacionales. Ese espacio ha sido escenario de encuentros informales donde Granados, Mantegazza y otros intendentes compartieron partidas de fútbol con Tapia, generando lazos más allá de lo meramente administrativo. En ese mismo municipio de Ezeiza funciona Tristán Suárez, club de la Primera Nacional, que jugó un rol importante en la trayectoria de ambos intendentes. Granados y su padre Alejandro fueron presidentes de la institución, lo que demuestra cómo el fútbol actúa como eje articulador de relaciones políticas en el territorio bonaerense.
Mantegazza, por su lado, ha canalizó su vinculación con Tapia mediante el club Estrella del Sur, institución fundada en 2005 cuyo estadio lleva precisamente el nombre de Tapia. La trayectoria de este club es sintomática: ascendió a Primera C en 2024, el mismo año en que lo hizo Camioneros, la entidad deportiva del sindicato encabezado por Hugo y Pablo Moyano. Entre los patrocinadores principales de Estrella del Sur figura Sur Finanzas, una financiera cuya cabeza visible es Ariel Vallejo, hombre cercano a Tapia que también se encuentra bajo investigación judicial por presunto lavado de dinero. La confluencia de estos elementos —un club con estadio que lleva el nombre de Tapia, patrocinado por una financiera de alguien que comparte su círculo íntimo y bajo sospecha penal— ilustra cómo las estructuras económicas, deportivas y políticas se entrelazan en un tejido donde es difícil distinguir dónde termina una línea y dónde comienza otra.
Intereses económicos que sustentan la relación
Más allá de las afinidades políticas y los lazos personales, existen razones económicas tangibles que explican por qué Granados y Mantegazza mantienen cercanía con Tapia. Ambos municipios son clientes de CEAMSE: depositan sus residuos en complejos ambientales operados por la entidad, pagando mensualmente por ese servicio. En Ezeiza específicamente, uno de estos complejos procesa un promedio de 12.332 toneladas de residuos mensuales, según información del propio organismo. Esta relación comercial genera una interdependencia: los intendentes necesitan de CEAMSE para gestionar sus residuos, y Tapia, como presidente de la entidad, tiene injerencia sobre cómo se prestan esos servicios, sus costos y sus términos. Cuando un actor político controla simultáneamente la presidencia de la AFA y la dirección de una empresa estatal encargada de servicios básicos, las dinámicas de poder se complejizan considerablemente.
La designación de Tapia en CEAMSE fue política desde su origen. Cuando Macri lo desplazó de la vicepresidencia, Kicillof lo colocó en la presidencia, efectuando lo que en la jerga política se denomina "un pase": perder posición en un lado, ganarlo del otro, manteniendo relevancia institucional. Este tipo de movimientos responden a negociaciones entre distintos niveles de gobierno y refleja cómo ciertos actores logran mantener poder incluso cuando sufren reveses en otras áreas. Tapia había llegado a esos cargos directivos mediante un acuerdo histórico: el armado de Rodríguez Larreta, Santilli y Moyano en 2015 le proporcionó una plataforma que lo mantiene con pie firme en estructuras de poder años después.
El contexto de las investigaciones judiciales
Es relevante considerar el momento en que ocurren estos encuentros: mientras Tapia despliega su red política mostrándose junto a intendentes, enfrenta investigaciones judiciales por presuntas irregularidades en la administración de fondos de la AFA. La convicción de los jueces sobre qué aconteció en la gestión de recursos de la entidad rectora aún está en construcción. Sin embargo, las denuncias existen y generan presión institucional. En este contexto, la exhibición de apoyo político no es un gesto decorativo: es una estrategia defensiva. Cuando un titular enfrenta cuestionamientos sobre su gestión, rodarse de figuras con poder territorial y capacidad de movilización ofrece una protección relativa. No evita que la justicia actúe, pero construye un escudo político que puede resultar útil en negociaciones futuras o en la opinión pública.
El timing de la organización de estas pantallas gigantes, vinculado a un torneo de selecciones a tres semanas de su inicio, suma un elemento adicional: el fútbol sigue siendo una actividad capaz de generar sentimientos de unidad y apoyo que trascienden divisiones políticas. Cuando el presidente de la AFA se muestra organizando espacios para que el público disfrute de partidos internacionales, la narrativa pública tiende a desplazarse desde los cuestionamientos sobre gestión hacia aspectos más emotivos relacionados con el deporte. Es una operación que mezcla comunicación política, gestión de crisis y aprovechamiento del poder convocante del fútbol profesional.
Implicancias y proyecciones de esta estrategia
La construcción de estos encuentros entre Tapia e intendentes peronistas revela cómo operan los sistemas de poder en espacios donde lo institucional, lo político, lo deportivo y lo económico se solapan. Los municipios del conurbano tienen necesidades concretas de gestión de residuos, servicios que ofrece CEAMSE bajo la presidencia de Tapia. Los intendentes, a su vez, pueden beneficiarse de la visibilidad que genera mostrar apoyo a una figura que, más allá de sus problemas legales, sigue siendo una autoridad relevante en el fútbol nacional. Tapia, en tanto, consolida una red política que trasciende las fronteras partidarias formales: aunque estos son intendentes peronistas, su sostén político proviene de arreglos que cruzan gobiernos provinciales, municipales y atraviesan décadas de negociaciones.
Las consecuencias de estas dinámicas pueden variar según cómo avancen las investigaciones judiciales y cómo evolucione la situación política provincial y nacional. Si la justicia determina que hubo irregularidades en la administración de fondos de la AFA, la red política que Tapia ha construido podría resultar insuficiente para protegerlo de consecuencias institucionales y penales. Alternativamente, si los procesos judiciales se dilatan o no arrojan conclusiones definitivas, la capacidad de Tapia para mantener su posición dependerá de su habilidad para seguir articulando apoyo político territorial y de su gestión en CEAMSE. Desde la perspectiva de los intendentes, mantener cercanía con el titular de la AFA y de CEAMSE ofrece acceso a recursos e influencia, pero también los expone a riesgos reputacionales si las investigaciones avanzan hacia conclusiones condenatorias. Las pantallas gigantes que se instalarán en los municipios, entonces, no son únicamente infraestructura para que ciudadanos vean fútbol: son símbolos tangibles de una estructura de poder que se reinventa continuamente para perseverar.



