La cuestión de cómo y cuándo completar el máximo tribunal del país sigue siendo un nudo sin desatar en la agenda política nacional. A través de declaraciones efectuadas desde el extranjero, Juan Bautista Mahiques, quien encabeza la cartera de Justicia, comunicó este martes que Javier Milei mantiene su criterio de no avanzar en este momento hacia el nombramiento de nuevos integrantes para la Corte. Sin embargo, sus palabras dejan entrever que la puerta no está completamente cerrada y que en algún punto futuro, si las circunstancias lo permiten, el tema volvería a la mesa de negociación. Esta declaración adquiere particular relevancia considerando el contexto político actual, donde la fragmentación de las fuerzas peronistas ha generado expectativas en ciertos sectores gubernamentales sobre la posibilidad de avanzar sin necesidad de pactos con la oposición.
El contexto en el que surgen estas declaraciones no es menor. Apenas días antes, Carlos Mahiques, padre del ministro y camarista en la Cámara de Casación Penal, fue ratificado en su cargo gracias a 58 votos en el Senado, una cifra que refleja un consenso inusual en una cámara tradicionalmente fragmentada. Lo relevante de esta votación fue que senadores provenientes de provincias gobernadas por el peronismo provincial —como Juan Manzur, Gerardo Zamora y Sergio Uñac— decidieron romper la disciplina impuesta desde el kirchnerismo y votaron a favor del pliego. Esta decisión de separarse de los once legisladores kirchneristas que votaron negativamente sugiere que existe una grieta política que, potencialmente, podría ser aprovechada para otros propósitos legislativos. El ministro celebró esta votación atribuyendo el resultado exclusivamente a las capacidades profesionales de su padre, sin reconocer su propio rol en las gestiones previas.
La ventana de oportunidad abierta por la división opositora
Dentro de los círculos gubernamentales y parlamentarios, circula la apreciación de que la descomposición del bloque peronista monolítico ha generado oportunidades para impulsar medidas que de otro modo enfrentarían resistencia unificada. La posibilidad de completar la Corte sin necesidad de negociar con Cristina Kirchner o las estructuras kirchneristas parece ser un escenario que diversos sectores contemplan como viable. Esta visión ganó cierto impulso después de ver cómo senadores peronistas provinciales priorizaron sus propias evaluaciones sobre un candidato antes que mantener la cohesión partidaria. Sin embargo, Mahiques negó en esta ocasión haber sostenido conversaciones sobre este tema con el Presidente, asegurando que sigue observando en Milei la misma disposición de no avanzar por el momento.
La pregunta que surge naturalmente es cuál sería el escenario que Milei considera apropiado para retomar este asunto. El hecho de que el ministro haya dejado explícitamente abierta la posibilidad futura —diciendo "cuando él considere que es el momento, empezaremos a hablarlo"— indica que no se trata de un rechazo categórico al tema, sino de una postergación táctica. En este sentido, la decisión presidencial actual parece responder no tanto a una convicción ideológica sobre qué estructura debe tener el poder judicial, sino más bien a un cálculo de oportunidad política. Completar la Corte sin contar con los votos peronistas unificados podría presentarse como una victoria política considerable, especialmente si en ese momento la fragmentación opositora se profundiza aún más o si la posición presidencial se fortalece en términos de apoyo legislativo.
Las sombras que rodean los vínculos y los conflictos de intereses
Durante la misma conversación, el ministro tuvo que responder nuevamente sobre cuestiones que han generado inquietud respecto de posibles conflictos de intereses. Mahiques negó una vez más tener vínculos con la Asociación del Fútbol Argentino, su presidente Claudio Tapia o funcionarios vinculados a esa institución. Cuando se le consultó sobre un evento relacionado con el cumpleaños de su padre supuestamente celebrado en una propiedad de Pilar, el ministro limitó su respuesta a un "no" categórico, sin brindar mayor información. Esta pauta de respuestas breves en temas sensibles contrasta con su disposición de hablar extensamente sobre cuestiones de política judicial.
El ministro también reiteró su insistencia en que jamás ocupó un cargo de vicerrector en ninguna institución educativa, aseveración que ha repetido múltiples veces en distintas ocasiones. La recurrencia de estas negaciones, que él mismo describe como realizadas "hasta el cansancio", sugiere que estas interrogantes generan una fricción comunicacional constante. Desde una perspectiva de transparencia institucional, la brevedad en las respuestas sobre determinados temas puede generar dudas sobre la exhaustividad de las explicaciones, aunque también es posible interpretarla como una decisión deliberada de no ampliar debates que el funcionario considera ya saldados. Lo cierto es que estas sombras continúan flotando alrededor de la figura del ministro y potencialmente podrían adquirir mayor relevancia si en algún momento se avanzan decisiones sobre la composición de órganos judiciales.
Implicancias institucionales del statu quo prolongado
La Corte Suprema actualmente funciona con tres miembros: Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti. Esta composición de tres jueces en el máximo tribunal es un arreglo institucional anómalo en términos históricos. Tradicionalmente, la Corte ha tenido entre cinco y nueve miembros. La situación actual representa un tribunal funcionando en condiciones de debilidad numérica que potencialmente afecta su capacidad de producir jurisprudencia robusta y de distribuir adecuadamente su carga de trabajo. Mantener indefinidamente una Corte incompleta plantea interrogantes sobre la legitimidad institucional del órgano y sobre cómo se resuelven los casos cuando existe paridad numérica entre los magistrados. La demora en completar el tribunal puede interpretarse de distintas maneras: como una estrategia para evitar conflictos políticos, como una expresión de debilidad parlamentaria para conseguir los votos necesarios, o como una deliberación sobre cuál es el perfil más adecuado para los nuevos integrantes.
Mirando hacia adelante, la pregunta central que se plantea es cuáles serán las circunstancias que harán que Milei estime que "es el momento" para avanzar. Las posibilidades son variadas: una mayor consolidación de la mayoría parlamentaria propia, una profundización de la división peronista, un cambio en la correlación de fuerzas en el Senado tras elecciones legislativas, o simplemente el correr del tiempo político que hace que ciertos temas pierdan actualidad o adquieran nueva relevancia. Lo que sí queda claro de las palabras de Mahiques es que no se trata de una negativa definitiva, sino de una pausa que podría extenderse o acortarse según cómo evolucione la coyuntura política. Los actores que buscan impulsar esta ampliación seguirán observando las grietas en el frente opositor, mientras que aquellos que prefieren mantener el statu quo continuarán argumentando que las condiciones aún no son las ideales. Mientras tanto, la Corte Suprema continúa funcionando como tribunal de tres miembros, una situación que plantea desafíos operativos y que podría tener consecuencias en la calidad y velocidad de las resoluciones judiciales que emanan de la máxima instancia del poder judicial.



