La escena fue reveladora en sus omisiones tanto como en sus presencias. Manuel Adorni, jefe de Gabinete nacional, llegó a Mendoza a mediodía para inaugurar el parque solar El Quemado, la instalación fotovoltaica más extensa del territorio argentino, pero su paso por la provincia cuyana tuvo todos los caracteres de una gestión de crisis más que de un acto de celebración institucional. El funcionario permaneció silencioso, rechazó dialogar con la prensa y se retiró escasos minutos después de concluir su discurso, evitando cualquier interacción que pudiera prolongar su permanencia. Detrás de esta brevedad había algo más que prisa: una atmósfera de incomodidad que atravesaba el acontecimiento y que revelaba fracturas en la coalición gobernante a nivel provincial.

La ausencia de figuras clave puso en evidencia las complejidades políticas que rodean tanto al funcionario como al proyecto mismo. El ministro de Economía Luis Caputo no concurrió al acto, delegando la presencia ejecutiva nacional exclusivamente en el jefe de Gabinete. Tampoco estuvo Luis Petri, diputado nacional mendocino que aspira a suceder al gobernador Alfredo Cornejo en 2027. Estas ausencias no fueron casuales. Caputo había preferido confirmar por canales distintos la aprobación de otros proyectos bajo el RIGI, específicamente dos iniciativas mineras por casi 1.800 millones de dólares, lo que permitió al gobierno celebrar avances económicos sin que su principal ministro tuviera que aparecer en un acto donde la presencia de Adorni generaba disconformidad. La estrategia fue transparente: separar los logros económicos de la persona cuestionada.

El acto incómodo y sus protagonistas incómodos

La incomodidad fue más allá de las ausencias. Francisco Lo Presti, intendente de Las Heras, municipio donde se emplaza la planta, había expresado públicamente horas antes que Adorni debería renunciar a su cargo, argumentando que su presencia "empaña un buen anuncio". Lo Presti decidió no participar en la recorrida por las instalaciones y mantuvo una presencia casi invisible en el escenario del acto central. Su posición reflejaba una tensión que atraviesa al oficialismo mendocino: el reconocimiento de los logros de gestión convive incómodamente con el rechazo a determinadas figuras del gobierno nacional. Hebe Casado, vicegobernadora provincial, tampoco compareció, profundizando este patrón de distancia selectiva. Cornejo, por su parte, acompañó a Adorni durante la ceremonia central pero tampoco dialogó con los periodistas, actuando como anfitrión de un evento que prefería mantenerse envuelto en un clima de discreción política.

El proyecto que se inauguraba justifica por sí solo los focos mediáticos. El parque solar El Quemado fue desarrollado por YPF Luz con una inversión superior a 210 millones de dólares, alcanzando una capacidad instalada de más de 300 megavatios. Se trata de una obra de infraestructura energética de envergadura nacional, capaz de abastecer electricidad limpia a la red durante décadas. Horacio Marín, CEO de YPF, estuvo presente en la ceremonia, legitimando desde el sector privado energético el carácter trascendental de la iniciativa. También concurrieron Martín Kerchner, presidente provisional del Senado provincial, y diversos miembros del gabinete Cornejo que figuran entre los posibles candidatos a la gobernación para 2027: Natalio Mema, ministro de Gobierno, y Jimena Latorre, ministra de Energía. Sus asistencias no fueron casuales tampoco; en la lógica política subnacional, la exposición en eventos de envergadura nacional suma capital político de cara a futuras elecciones.

El RIGI como herramienta federal y el mensaje de Adorni

Durante su intervención, Adorni centró su discurso en una narrativa que ha sido recurrente en la administración mileísta: la ruptura con gobiernos anteriores y la construcción de una Argentina económicamente ordenada. Sostuvo que "lo que antes parecía un sueño lejano ahora es una realidad concreta", refiriéndose a la capacidad de atracción de inversiones bajo el nuevo esquema macroeconómico. Enfatizó que la estabilidad económica y la previsibilidad son los factores que permitieron materializaciones de proyectos como el que inauguraba. El funcionario vinculó explícitamente estos logros con la colaboración de gobernadores provinciales en el Congreso, ofreciendo gestos de reconocimiento hacia Cornejo por su alineamiento parlamentario con el gobierno nacional. Asimismo, destacó la aprobación de la Ley Bases, instrumento que estableció el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, como uno de los pilares fundamentales de la nueva orientación económica.

El RIGI fue presentado por Adorni como "federalismo puro, federalismo en serio", una caracterización que buscaba transmitir que la política de incentivos no favorecía únicamente a la Capital Federal sino que distribuía oportunidades de inversión entre las provincias. Mencionó también la aprobación de la Ley de Glaciares y otros marcos regulatorios como evidencia de una gestión orientada hacia transformaciones institucionales de largo alcance. El énfasis en que "hay un proyecto de país con una verdadera mirada de futuro" contrastaba fuertemente con su actitud corporal: un funcionario que evitaba la exposición, que no respondía preguntas, que se retiraba por el lateral del escenario para subirse a una combi oficial y abandonar la provincia en cuestión de minutos. Este contraste entre el discurso de solidez institucional y la conducta de alguien que parecía huir de la visibilidad fue quizás el elemento más significativo de toda la jornada.

Pero el telón de fondo de esta visita estaba teñido de una realidad que los presentes no mencionaban en público: Adorni enfrenta investigaciones judiciales por presunto enriquecimiento ilícito, un aspecto que explica parcialmente tanto su silencio mediático como la incomodidad generalizada que marcó el evento. Las novedades judiciales vinculadas a su patrimonio continúan emergiendo, generando un cuestionamiento sobre la integridad del funcionario que ocupa una de las posiciones administrativas más relevantes del ejecutivo nacional. Esta circunstancia transformó la inauguración de un proyecto de envergadura en una escena donde los actores políticos locales debían negociar entre el reconocimiento de logros económicos concretos y la distancia necesaria de una figura cuya credibilidad pública está bajo cuestionamiento.

Proyectos aprobados y expansión del régimen de inversiones

Mientras Adorni se retiraba de Mendoza, Caputo confirmaba desde otra esfera institucional novedades que reforzaban el mensaje oficial sobre dinamismo económico. El Comité Evaluador del RIGI aprobó el ingreso de dos proyectos mineros: el proyecto de cobre de Minera San Jorge en Mendoza por una inversión de aproximadamente 891 millones de dólares, y la ampliación del proyecto de litio de Cauchari Olaroz en Jujuy por montos complementarios. Estas aprobaciones simultáneas permitían al gobierno nacional presentar un panorama de diversificación de inversiones bajo el nuevo régimen, abarcando tanto energía renovable como minería, sectores que históricamente requieren capitales de larga maduración. La estrategia comunicacional fue efectiva: los logros económicos se multiplicaban, pero la figura de Adorni quedaba marginalmente vinculada a esos anuncios, permitiendo que los resultados políticos se desacoplaran del funcionario problemático.

La geografía de estas inversiones también reviste importancia. Mendoza, provincia históricamente vinculada a la vitivinicultura y la agricultura, ahora figura como territorio de grandes proyectos de minería y energía renovable. Jujuy, con tradición minera más antigua, recibe ampliaciones de operaciones litíferas. Estos despliegues territoriales buscan proyectar una imagen de federalismo efectivo donde la inversión privada se distribuye más allá de la región metropolitana. Sin embargo, la concentración de capitales en proyectos de gran escala en pocas provincias también plantea interrogantes sobre equidad territorial, absorción de empleo local y redistribución de beneficios económicos que escapan a los comunicados oficiales.

A nivel más amplio, la jornada mendocina reflejó tensiones que atraviesan la coalición gobernante argentina en sus múltiples dimensiones. Existe una alineación institucional entre el gobierno nacional y gobiernos provinciales en cuestiones de marcos regulatorios e inversión privada. Pero simultáneamente, existen fricciones originadas en figuras específicas, dinámicas internas de sucesión política subnacional, y cuestiones de integridad personal que generan distancias que no se pueden ocultar completamente bajo discursos de unidad. El evento de Mendoza evidenció esas contradicciones de forma palmaria: un proyecto económico que merece reconocimiento por su envergadura, inaugurado por un funcionario cuya credibilidad está cuestionada, en una provincia donde los actores políticos locales eligieron estratégicamente cuándo aparecer y cuándo guardar silencio. Las implicancias de estas dinámicas seguirán desplegándose en los próximos meses, tanto en términos de continuidad de aprobaciones de proyectos bajo el RIGI como en lo atinente a las investigaciones judiciales que rodean a Adorni y sus potenciales efectos sobre la gobernabilidad del ejecutivo nacional.