Mientras el Partido Justicialista atraviesa una fragmentación cada vez más evidente entre sus principales referentes, un grupo de dirigentes de distintos puntos del país intentó sentar las bases para una propuesta alternativa que esquive los nombres más resonantes de la fuerza. El encuentro realizado en Parque Norte congregó a legisladores nacionales, intendentes y referentes sindicales con una propuesta que busca funcionar como una tercera vía dentro de la estructura peronista, diferenciada tanto de las aspiraciones presidenciales del gobernador bonaerense como de la figura de la expresidenta, actualmente sometida a restricciones judiciales en su domicilio. Lo relevante aquí no es solo quiénes asistieron, sino fundamentalmente quiénes brillaron por su ausencia y qué modelo de construcción política intentan impulsar quienes convocaron.

Una estrategia de invisibilidad selectiva

La estructura del encuentro revela una lógica particular: hablar sin mencionar nombres, construir sin personas visibles, plantear un peronismo que se defina por sus principios antes que por sus líderes tradicionales. Tolosa Paz, una de las impulsoras del espacio, dejó clara la intención cuando explicó que el encuentro no buscaba descartar a nadie sino que respondía a la necesidad de un sector que requería "encontrar una comunión de ideas". La formulación es astuta: no se trata de excluir, sino de crear un ámbito donde ciertas conversaciones puedan desarrollarse sin la presencia de quienes concentran poder dentro de la estructura partidaria.

La ausencia de gobernadores fue deliberada. No solo no concurrió quien ostenta el cargo ejecutivo más importante en el territorio bonaerense, sino que tampoco aparecieron otras figuras que movilizan masas y recursos dentro del peronismo. Sergio Massa, titular del Frente Renovador que funciona como estructura independiente dentro del justicialismo; Juan Grabois, referente del ala más progresista; y Máximo Kirchner, quien comanda La Cámpora, la agrupación más estructurada del espacio kirchnerista, no recibieron invitación o no concurrieron. Según explicaron los propios organizadores, estos dirigentes poseen sus propias estructuras internas, lo que los convierte en "limitantes" para un proyecto que pretende articular a quienes se sienten acorralados o encasillados dentro de las disputas de poder existentes.

La participación de referentes sindicales, en cambio, resultó estratégica. La presencia de figuras como Jorge Solay y Cristian Jerónimo, integrantes del triunvirato que conduce la Confederación General del Trabajo, permitió otorgar legitimidad territorial y gravedad institucional a un encuentro que de otro modo podría haber lucido como una reunión de segunda línea. Los sindicatos representan volumen político real, capacidad de movilización y anclaje en territorios donde la política tradicional ha perdido capacidad de convocatoria.

Ideas sobre personas: un debate que falta

Tolosa Paz enfatizó repetidamente que el encuentro se centró en discusiones programáticas antes que en figuras individuales. Sostuvo que el peronismo, como colectividad política, hace tiempo que no realiza un debate "serio y profundo" sobre sus fundamentos. La legisladora nacional argumentó que los mensajes que se expresaron fueron "propositivos", orientados hacia soluciones concretas para que Argentina avance. Mencionó específicamente dos ejes: el equilibrio fiscal, que caracterizó no como una novedad de la administración actual sino como un principio que debe vincularse necesariamente con el equilibrio social; y la generación de riqueza a través de la producción e industrialización, pilares que quienes impulsan este espacio consideran centrales para la reactivación económica.

La insistencia en dejar de lado la discusión sobre candidatos y personas obedece a una lectura particular sobre los problemas contemporáneos del peronismo. Según esta perspectiva, la fuerza se ha convertido en un espacio donde las ambiciones personales de los principales dirigentes impiden la construcción colectiva. Al privilegiar las ideas sobre las figuras, buscan crear un ámbito donde activistas, legisladores sin gobierno, intendentes de ciudades medianas y sindicalistas puedan expresar propuestas sin sentir que están alineándose automáticamente con alguno de los principales contendientes por la conducción partidaria. Se trata, en cierto sentido, de una rebelión de la "segunda línea" contra la concentración de poder en unos pocos nombres.

La cuestión de las incorporaciones: límites y criterios

Un aspecto que generó interrogantes fue la apertura a nuevas incorporaciones. La mención del pastor evangélico Dante Gebel, quien ha expresado intenciones de incursionar en la política con aspiraciones presidenciales, obligó a Tolosa Paz a precisar criterios. La dirigente rechazó pensar en términos de "figuras" porque, según su análisis, eso "le ha hecho daño a la suma de dirigentes". Estableció, en cambio, un criterio de adhesión a principios democráticos: quienes deseen sumarse al espacio deben compartir los valores que se discutieron en el encuentro, siempre que tengan como "valor supremo" el respeto por la democracia. Los límites, según Tolosa Paz, los establece lo que expresa el pueblo argentino a través del voto.

La incorporación del diputado Miguel Ángel Pichetto, quien fuera compañero de fórmula presidencial de Mauricio Macri en 2019 cuando buscaba su reelección, también requirió fundamentación. Tolosa Paz apeló a una anécdota del exgobernador cordobés José Manuel de la Sota para explicar su postura: según el relato, Sota no interrogaba a los empresarios que se sumaban a sus iniciativas sobre su pasado o sus orígenes, sino que les pedía compromiso hacia el futuro que se proponía construir. Aplicada a Pichetto, la lógica sugiere que su participación en gobiernos anteriores no representa un obstáculo si su compromiso presente está alineado con el proyecto que se intenta impulsar.

Las Primarias Abiertas como instrumento de confluencia

En el marco de la conversación sobre cómo resolver las disputas internas sin que prevalezcan los nombres más poderosos, Tolosa Paz reivindicó la necesidad de mantener vigentes las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). La dirigente las presenta como una herramienta fundamental para canalizar la diversidad interna del peronismo y, posteriormente, confluir en una candidatura unificada. Consideró que las PASO son un compromiso del peronismo que piensa en la capacidad de construir liderazgo y de permitir que las bases diriman quién encabeza la competencia electoral.

Esta posición adquiere relevancia en contexto de fragmentación partidaria. Mientras el peronismo funciona como una coalición de estructuras semi-autónomas −con sus propias máquinas electorales, financiamiento y territorios−, las PASO representan un mecanismo que obliga al encuentro electoral. Sin embargo, también generan tensiones: la competencia interna entre candidatos del mismo partido puede debilitar al ganador de cara a la elección general. Los impulsores de este espacio alternativo parecen apostar a que una PASO incluyente, con participación activa de sectores que se sienten marginados en la estructura actual, podría producir una candidatura con mayor capacidad de convocatoria que la que podría surgir de negociaciones cúpula a cúpula entre los principales jefes políticos.

Un peronismo que busca respuestas a la incertidumbre

El diagnóstico compartido por quienes impulsan este espacio apunta a que el peronismo, como conjunto, ha dejado de ofrecer certezas. En una coyuntura donde la economía argentinea enfrenta turbulencias, donde el empleo es precario y donde la inversión privada se retrae, la fuerza que históricamente se presentó como garante de bienestar social y movilidad ascendente no logra articular respuestas que calen en la población. Uno de los referentes del espacio lo formuló con sencillez: "Como conjunto necesitamos dar respuestas que hoy no estamos dando".

La premisa metodológica que sostienen es que el debate debe construirse "de abajo hacia arriba y de la periferia al centro". Esta formulación invierte el orden tradicional de toma de decisiones en el peronismo, donde típicamente las estructuras nacionales marcan líneas que luego se ejecutan territorialmente. Sugiere que las ideas deben emerger desde las bases, desde los espacios donde se acumulan militantes sin nombre público, y que solo después deben institucionalizarse en liderazgos reconocibles. En términos económicos, plantean la necesidad de un "orden macroeconómico" que, subrayan, debe entenderse como una herramienta de gestión y no como una definición ideológica. La producción y la industrialización aparecen como ejes para la generación de riqueza.

Las implicancias de una reorganización sin claridad de objetivos

El interrogante que flota sobre este movimiento es si realmente representa una alternativa política con capacidad de alterar la composición del peronismo o si constituye una expresión más de las fracturas que ya caracterizan a la fuerza. Quienes participaron del encuentro insisten en que "no es contra nadie", pero la lógica de convocatoria −la ausencia estratégica de los principales nombres− sugiere que sí existe una intención de diferenciarse, de ocupar un espacio que perciben como abandonado por quienes concentran poder. Sin embargo, mientras no presenten candidatos propios o no cristalicen en estructuras territoriales con capacidad de movilización, el movimiento corre riesgo de diluirse entre los pliegues de la máquina partidaria existente o de ser absorbido por alguna de las principales fracciones.

Las consecuencias de este proceso pueden interpretarse desde ópticas distintas. Para algunos actores, la emergencia de espacios alternativos dentro del peronismo es síntoma de una vitalidad democrática interna, prueba de que la fuerza contiene capacidad de autocorrección y de reinvención. Para otros, representa una fragmentación aún más profunda de una estructura que ya está pulverizada, lo que dificultaría la construcción de mayorías electorales competitivas. Lo cierto es que mientras estos procesos de reconfiguración interna transcurren, otros actores políticos avanzan en la consolidación de sus propias propuestas, aprovechando espacios que el justicialismo, ocupado en sus propias disputas, deja vacantes en la competencia electoral y en la oferta programática dirigida a los votantes.