La justicia federal de Chaco ha resuelto procesar a Jorge Capitanich, quien gobernó la provincia hasta 2023, por su participación en un entramado de irregularidades administrativas que derivó en la transferencia de extensiones significativas de territorio público a personas vinculadas comercialmente con funcionarios de su administración. El pronunciamiento del magistrado Fernando Carbajal marca un punto de inflexión en la investigación de lo que se denomina como la "causa de tierras", un expediente que se remonta a denuncias formalizadas en mayo de 2024 y que ahora alcanza a figuras políticas de primer nivel provincial.
El corazón de la acusación: maniobras sistemáticas de adjudicación
En el centro de esta investigación se encuentra Marta Soneira, funcionaria que desempeñó roles clave en la administración Capitanich: fue titular del Instituto de Colonización y secretaria de Desarrollo Territorial y Ambiente. Según los registros judiciales, Soneira habría utilizado sus atribuciones para canalizarle a personas allegadas suyas —específicamente socios comerciales de su esposo Mauricio Ariel Cian— cuatro inmuebles rurales de magnitudes considerables. Las superficies en cuestión comprenden dos propiedades de 1.250 hectáreas cada una, una de 623 hectáreas y otra de 512 hectáreas, todas ubicadas en el Departamento Almirante Brown. Los beneficiarios identificados son Federico Storti, Nelson Ariel Pochón y Leandro Nicolás Bessone, quienes mantenían relaciones comerciales directas con la familia política de Soneira.
La maquinaria detrás de estas transferencias resulta particularmente relevante. El fiscal Carlos Amad, quien promovió la acción penal, sostiene que existió un mecanismo deliberado de falsificación documental. Un delegado administrativo llamado Darío Giménez elaboró informes de inspección "idénticos" en el mismo día, aparentemente confeccionados para legitimar las adjudicaciones que ya se encontraban previamente determinadas. Estos documentos servirían como cobertura aparente para decisiones que ya habían sido tomadas en despachos administrativos. Más aún, los presuntos beneficiarios tenían capacidad de "modificar o elegir parcelas a su antojo", lo que evidenciaría que las maniobras respondían a intereses específicos preestablecidos y no a procedimientos administrativos basados en criterios objetivos.
El rol de Capitanich en la trama: responsabilidad ejecutiva versus defensa de actos de gobierno
La acusación contra Capitanich se concentra en su rol como autoridad máxima provincial durante estos hechos. Según la imputación, el exgobernador rubricó decretos ejecutivos que "ratificaron y validaron formalmente" las adjudicaciones de estos campos públicos a valores muy inferiores a su cotización comercial. El pronunciamiento judicial sugiere que sin la firma ejecutiva de Capitanich, estas transacciones no hubieran adquirido fuerza legal. Asimismo, se le atribuye haber aprobado mediante decreto una modificación del Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos que permitió reconvertir sectores rurales del Departamento Almirante Brown, justamente donde funcionaban las empresas del círculo íntimo de Soneira, habilitándolos para actividades de explotación y desmonte. Esta decisión, según los registros, contradijo lo establecido por la Ley de Bosques Nativos, que estipula que tales modificaciones deben ser aprobadas exclusivamente por vía legislativa.
La defensa presentada por Capitanich ante la indagatoria del 9 de septiembre pasado contiene argumentos que apuntan a cuestionar la arquitectura misma del proceso. El ahora senador nacional manifestó que no existirían delitos de defraudación, lavado de activos o enriquecimiento ilícito conforme a lo que se le imputa. Argumentó que la acusación fiscal carece de precisión y se construye sobre concepciones abstractas alimentadas por "denuncias e informes mediáticos de opositores políticos" que buscarían "criminalizar decisiones de Estado legítimas" transformando "políticas públicas de desarrollo en supuestas maniobras delictivas". Posteriormente, a través de comunicados públicos, Capitanich calificó el fallo de Carbajal como "incongruente, inconsistente y temerario", enfatizando que los actos administrativos ejecutados por un gobernador transitan procedimientos donde intervienen organismos de control con responsabilidades constitucionales, por lo que atribuirle responsabilidad penal resultaría "jurídicamente improcedente".
Consecuencias administrativas y resoluciones judiciales
El fallo de Carbajal procesó a Soneira y Capitanich como coautores de los delitos de fraude en perjuicio de la Administración Pública, abuso de autoridad, incumplimiento de deberes de funcionario público y negociaciones incompatibles en el ejercicio de funciones públicas. Paralelamente, Mauricio Ariel Cian y sus socios comerciales Storti, Pochón y Bessone fueron procesados como coautores por el delito de fraude. Sin embargo, la resolución contiene matices: Darío Osvaldo Giménez y Sheina Marlene Waicman (quien fue titular del Instituto de Colonización) recibieron sobreseimientos por "falta de mérito", mientras que Federico Soneira y Diego Soneira, hermanos de Marta, fueron completamente sobreseídos. Este aspecto ha sido cuestionado por Capitanich, quien destacó como "llamativo" que funcionarios de rango inferior con responsabilidades en el control hayan sido exonerados de responsabilidad penal.
La denuncia que desencadenó esta investigación fue presentada por la administración de Leandro Zdero, actual gobernador de Chaco, a través de Ana María Canata, presidenta del Instituto de Tierras Fiscales (anteriormente denominado Instituto de Colonización), quien formalizó la presentación judicial el 2 de mayo de 2024. Este dato resulta significativo considerando que la transición de gobiernos provinciales frecuentemente genera espacios para que administraciones entrantes cuestionen decisiones de sus predecesoras. La complejidad se acentúa cuando se considera que Capitanich no solo enfrentará este proceso en la justicia ordinaria, sino que cualquier resolución condenatoria podría activar mecanismos de desafuero si correspondiera, dadas sus actuales funciones legislativas nacionales como senador.
Perspectivas sobre las implicancias futuras del proceso
Las consecuencias de este procesamiento se proyectan en múltiples direcciones. Desde una perspectiva institucional, la causa plantea interrogantes sobre los límites entre decisiones administrativas legítimas que corresponden al Poder Ejecutivo y conductas que cruzan hacia territorio penal. Las políticas de acceso a tierras, independientemente de sus resultados, constituyen decisiones de gobierno que forman parte del repertorio de atribuciones provinciales. Sin embargo, cuando tales políticas presentan características de sistematicidad en favor de beneficiarios específicos preseleccionados, incorporan modificaciones normativas que contravienen marcos legales preexistentes, o median documentaciones que presentan inconsistencias técnicas, el sistema judicial puede interpretarlas como presuntas maniobras fraudulentas. La apelación que previsiblemente presentará Capitanich deberá argumentar sobre estos puntos concretos, más allá de objeciones genéricas sobre la judicialización política. Por otra parte, la exoneración de funcionarios operativos como Giménez y Waicman abre debates sobre cadenas de responsabilidad: si quienes ejecutaban las maniobras fueron sobreseídos, ¿dónde se sitúa exactamente el punto en que la responsabilidad penal se activa? Distintos observadores interpretan estos aspectos de modo divergente: algunos consideran que el fallo reconoce que la responsabilidad ascendía hacia los niveles jerárquicos superiores, mientras otros sostienen que estas exoneraciones debilitan la arquitectura acusatoria global. Lo que permanece claro es que la resolución judicial trasciende a la política provincial chaqueña, incidiendo en cómo futuras administraciones evalúen el riesgo de determinadas políticas de tierra y acceso a recursos públicos.



