Una red que no se disuelve

La caída de Martín Insaurralde de la primera línea de la política bonaerense no significó el colapso de la estructura que tejió durante más de una década al frente de distintos cargos provinciales. Aunque el exintendente de Lomas de Zamora decidió mantenerse alejado de cualquier exposición pública luego de que trascendieran imágenes comprometedoras—primero su viaje en un yate por el Mediterráneo, posteriormente videos que lo vincularían a movimientos de divisas—su influencia continúa operando en espacios institucionales estratégicos. Este fenómeno revela una realidad política frecuente en las provincias argentinas: la capacidad de ciertos dirigentes para preservar su poder desde la sombra, incluso cuando sus acciones los colocan bajo investigación judicial.

Lo que sucede actualmente en los organismos legislativos y ejecutivos bonaerenses ejemplifica cómo la autoridad política se sostiene a través de redes de lealtades construidas durante años. Más allá de los escándalos que lo sacaron de la arena pública, Insaurralde mantiene respaldo entre diputados provinciales como Juan Pablo De Jesús, exintendente del partido de La Costa, y Marcela Basualdo, legisladora representante del distrito de San Miguel del Monte. Ambos integran el bloque Fuerza Patria y responden políticamente al exfuncionario, lo que le permite conservar capacidad de influencia sobre decisiones legislativas. Del mismo modo, en el Senado provincial existe otro importante aliado: Adrián Santarelli, quien según los registros de movimiento del barrio privado Fincas de San Vicente estuvo presente el 30 de septiembre de 2023, cuando comenzó a visibilizarse la crisis que rodea a Insaurralde.

Cargos, presupuestos y poder territorial

La Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires administra presupuestos que alcanzan los $222.800.000.000, cifra que dimensiona la importancia de quién controla esta institución y sus decisiones. Durante años, Insaurralde utilizó la presidencia de esta Cámara a través de su aliado político Federico Otermín para consolidar un poder que trascendía lo meramente legislativo. Este esquema permitía proyectar influencia hacia municipios y entramados territoriales de toda la provincia. Aunque Otermín fue sucedido por otros en la conducción del organismo, la estructura que se montó permanece operativa, demostrando la persistencia de las coaliciones políticas más allá de los cambios de conducción formal.

En la actualidad, Alejandro Dichiara ostenta la titularidad de la Cámara de Diputados bonaerense. Su llegada a ese cargo estuvo vinculada a negociaciones que involucraban tanto a Insaurralde como a Máximo Kirchner, a quien el exintendente de Lomas de Zamora ayudó a posicionarse como presidente del Partido Justicialista en la provincia. Estos acuerdos representan el tipo de operaciones que construyen poder duradero en las estructuras políticas provinciales: más allá de quién ocupe un cargo en un momento determinado, existe un conjunto de compromisos previos que condiciona el funcionamiento de esas instituciones. Ello explica por qué la ausencia física de Insaurralde de los espacios públicos no ha erosionado significativamente su capacidad de decisión sobre asuntos que lo interesan.

Un dato adicional que ilustra esta continuidad es la permanencia de dirigentes vinculados a Insaurralde en posiciones de responsabilidad financiera. Hasta diciembre del año pasado, Gabriela Demaría—una dirigente de La Costa que responde al exintendente de Lomas de Zamora—integraba el Senado provincial. Su cargo de síndico del Banco Provincia, asignado en diciembre de 2025, resulta del tipo de negociaciones que el gobernador Axel Kicillof tuvo que realizar con la Legislatura para obtener aprobación de su pedido de endeudamiento. Tales acuerdos revelan que aunque una persona se retire de la escena pública, sus conexiones políticas siguen siendo moneda de intercambio valiosa en las transacciones que hacen funcionar el Estado provincial.

El peso de los videos y la investigación

Sin embargo, la capacidad de Insaurralde para permanecer operando desde la sombra enfrenta un obstáculo progresivamente más significativo: el proceso judicial que examina sus bienes y su patrimonio. A mediados del año pasado salieron a la luz imágenes de su exesposa, la modelo y conductora Jesica Cirio, mostrando lo que aparentaba ser un vestidor con fajos de dólares termosellados que, según estimaciones de los investigadores, sumarían aproximadamente 10 millones de dólares. Este material audiovisual generó consecuencias legales inmediatas: una jueza federal intimó a Cirio a presentarse para requisar su dispositivo móvil, que contendría la información originaria de esas grabaciones.

La causa, radicada en los tribunales federales, investiga enriquecimiento ilícito de Insaurralde. El fiscal federal Sergio Mola solicitó una serie de medidas probatorias destinadas a avanzar en la investigación, incluida la entrega de los videos que fueron publicados. Lo que confiere gravedad particular al expediente es que los peritos de la Corte Suprema de Justicia llevan adelante un análisis contable sobre los bienes del exintendente: 75 puntos de pericia destinados a determinar con precisión gastos, propiedades y movimientos financieros. Este trabajo técnico podría revelar inconsistencias entre lo que Insaurralde declaraba como ingresos durante su permanencia en cargos públicos y el nivel de gastos y adquisiciones que realmente realizaba. Tal documentación constituiría, potencialmente, evidencia central para sustentar acusaciones formales.

La investigación también involucra a otras personas presentes en los eventos retratados en videos e imágenes: Sofía Clérici, la modelo que viajaba junto a Insaurralde en el yate Bandido amarrado en Marbella, y Cirio misma, ambas bajo investigación por presunta participación en el movimiento de fondos. La foto publicada en redes sociales por Clérici durante aquel viaje en 2023 fue el punto de partida que permitió a la justicia iniciar el procedimiento de investigación y posteriormente realizar allanamientos. De modo que una publicación casual en una red social terminó generando toda una cadena de consecuencias legales que ahora presiona sobre los implicados.

Paralelo con transformaciones nacionales

Mientras estas dinámicas se despliegan en el territorio provincial, en el nivel nacional ocurren cambios que merecen consideración. Durante las últimas semanas, el Gobierno nacional realizó ajustes en su estructura de comunicación: Fabián Fernández, especialista en comunicación política con más de una década de trayectoria en medios y comunicación institucional, fue designado como nuevo secretario de Comunicación y Prensa, en sustitución de Javier Lanari. Fernández, de 35 años, ha trabajado en distintos ámbitos públicos y privados, incluyendo una etapa en el municipio de Lanús junto a referentes políticos provinciales. Su designación fue celebrada internamente por considerárselo un profesional capacitado para el rol. Este cambio se suma a movimientos anteriores que incluyen la designación del diputado nacional Adrián Ravier como vocero presidencial, en detrimento de Manuel Adorni, quien mantiene no obstante su puesto como jefe de Gabinete pese a enfrentar investigaciones y cuestionamientos públicos.

El ajuste de estas estructuras de comunicación ocurre en un contexto donde la política argentina atraviesa transformaciones más amplias. La región latinoamericana observa, según análisis de diversos observadores, una tendencia general hacia posiciones que enfatizan orientaciones liberales en materia económica, tendencia que se expresaría en resultados electorales recientes en países vecinos. Este movimiento regional contrasta con dinámicas precedentes, creando un panorama político donde distintas fuerzas internas argentinas se replantean sus estrategias y posicionamientos. Los cambios en los equipos de comunicación del Ejecutivo nacional pueden interpretarse como parte de estos reajustes más amplios, destinados a mejorar la transmisión de mensajes y la gestión de narrativa pública en este nuevo contexto.

En síntesis, la situación que rodea a Insaurralde ilustra una tensión característica de la política argentina contemporánea: la persistencia de estructuras de poder informal que resisten cambios formales, enfrentada a procesos de investigación y rendición de cuentas que operan a través del sistema judicial. De completarse exitosamente el trabajo de pericia contable en curso, la documentación resultante podría modificar significativamente el panorama político en la provincia de Buenos Aires, potencialmente debilitando las redes que actualmente operan desde posiciones de influencia. Alternativamente, si los procedimientos legales se extienden o resultan concluyentes en sentido contrario, la capacidad de estos círculos para seguir articulando decisiones podría reforzarse. La provincia aguarda la resolución de este dilema mientras sus instituciones, presupuestos y territorios continúan siendo gestionados por estructuras cuya legitimidad permanece en cuestión.